TdeO será la formación de laicos de Tierra de Campos

(Recogemos aquí la noticia aparecida en la prensa local que ya anticipamos) 
Cerca de 120 personas de unos 25 municipios de la comarca vallisoletana de Tierra de Campos participarán del 9 de marzo al 11 de mayo en una adaptación del Taller de Oración que CVX ofrece desde hace años en la Diócesis de Valladolid. La Comunidad de Vida Cristiana -vinculada a la Compañía de Jesús- en colaboración con los párrocos de esta comarca, desarrollará y acompañará una adaptación del mismo a este contexto, teniendo en cuenta el elevado número de participantes y la amplitud geográfica de la zona. El equipo del TdeO trabaja todo el año en el fomento de la interioridad, la oración personal y en la elaboración de materiales pastorales, que ofrecen mediante su blog http://tallerdeoracionpersonal.blogspot.com

CVX en Valladolid responde así a la petición del vicario territorial de Tierra de Campos, D. Diodoro Sarmentero, quien a sugerencia del arzobispo de Valladolid, D. Ricardo Blázquez, propuso ofrecer este Taller de Oración como formación específica de laicos en el curso 2011-12. Quienes hacen posible este proyecto buscan que esta experiencia se convierta en un impulso alentador para todas aquellas personas que viven su fe en el medio rural, y que día a día colaboran en el sostenimiento de esta Iglesia con una fidelidad encomiable.

Los participantes comenzarán el próximo 9 de marzo con unas convivencias en la residencia de los Jesuitas de Villagarcía de Campos, a las 17.00 horas y supondrá el inicio de un camino formativo que van a recorrer dispersos geográficamente pero juntos en el espíritu. Durante los meses de marzo y abril compartirán por grupos locales sus avances, guiados siempre por sus párrocos. Y el 11 de mayo todos los participantes volverán a celebrar unas convivencias para recoger el curso, evaluar el proceso seguido - y por qué no- plantearse nuevos cauces en sus respectivas parroquias. Será también en Villagarcía de Campos, a las 17.00 h.

Cuaresma I: Desde el silencio

Cuando hacemos silencio en el camino, a veces nos sorprende escuchar nuestro interior. La vida con sus prisas y ocupaciones nos impide saber cómo estamos por dentro, cómo somos. Desde ahí escuchamos también nuestro pulso interior, dónde estamos.
También desde esa intimidad, desde ese silencio, podemos escuchar qué nos propone Dios. A veces sólo se trata de Sentir... de dejar que esa forma de hablarnos nos humanice. La oración continua y entregada, nos va haciendo más fraternos, más acogedores...
Un amigo me ha contado que antes de acudir a su cita semanal con el voluntariado ora un rato. Un testimonio tan sencillo me sorprende y me ilumina. La acción que surge de la oración necesariamente ha de tener otro matiz. Si dejamos que la oración de sus frutos, desde lo profundo brotará cercanía, ternura, esperanza, servicio, sabiduría, alegría, ¿no lo crees tú también?.

Aquí os dejamos también una canción de Luz Casal. Quizá te pueda ayudar escucharla en clave de oración como si Dios te la estuviese dirigiendo a ti.



SENTIR (Luz Casal)
Abre la puerta
No digas nada
Deja que entre el sol
Deja de lado
Los contratiempos
Tanta fatalidad

Porque creo en ti
Cada mañana
Aunque a veces tú
No creas nada

Abre tus alas
Al pensamiento
Y déjate llevar
Vive y disfruta
Cada momento
Con toda intensidad

Porque creo en ti
Cada mañana
Aunque a veces tú
No creas nada

Sentir
Que aún queda tiempo
Para intentarlo
Para cambiar tu destino


Y tú
Que vives tan ajeno
Nunca ves más allá
De un duro y largo invierno

Abre tus ojos
A otras miradas
Anchas como la mar
Rompe silencios y barricadas
Cambia la realidad

Porque creo en ti
Cada mañana
Aunque a veces tú
No creas nada

Sentir
Que aún queda tiempo
Para intentarlo
Para cambiar tu destino
Y tú
Que vives tan ajeno
Nunca ves más allá
De un duro y largo invierno

Abre la puerta
No digas nada

Oración: Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Un tiempo que comienza con la invitación: “Conviértete y cree en el evangelio”.
Si hace unos días hablábamos de cómo las máscaras, el lenguaje o la oración pueden ocultar la realidad y a las personas, hoy te queremos invitar a mirar tu realidad interior. Que al inicio de este tiempo de Cuaresma puedas bucear en lo más profundo de ti para encontrar allí cómo Dios puede cambiar tu vida. Dentro de ti, en lo más auténtico, hay una llamada a convertirte en lo que Dios espera de tu vida. Una llamada a hacer de tu vida evangelio. Una llamada a una vida más auténtica.
A lo largo de esta Cuaresma intentaremos ofrecerte oraciones para ayudarte en este tiempo de interiorización, de descubrir lo esencial de tu vida y de búsqueda de la palabra de Dios. Una búsqueda que lejos de encerrarte en ti mismo, lo que pretende es abrirte al mundo que te rodea. Allí donde estás llamado a llevar esa Buena Noticia que te invitamos a descubrir y saborear.

“El reinado de Dios se parece a un tesoro escondido en un campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar aquel campo” (Mt 13, 44)



Descargar Oración: Convertirse interiormente

«AnteriorIndice Siguiente»

Enmascarar la vida

En estos días de carnaval nuestras calles se llenan de brujas, princesas, presidiarios, gángsteres e infinidad de imitadores de personajes famosos o televisivos. Disfraces para niños y adultos. Unos llenos de imaginación y que provocan la sonrisa y otros llamativos únicamente por su mal gusto. Pero todos ellos tienen algo en común: detrás de ellos hay una persona. Y si algo hace el disfraz es intentar que por unas horas quienes le ven sólo se fijen en el personaje y no en la persona.

Pero los disfraces no son los únicos capaces de ocultar detrás de sí a las personas. Muchas veces es el lenguaje que usamos el que se encarga de ocultar la realidad. Así por ejemplo desde unos años a esta parte palabras como crisis, recesión, prima de riesgo, deuda, impagados, burbuja inmobiliaria o cifras de parados han intentando analizar la realidad en que vivimos. Y sin embargo en muchos casos lo único que han conseguido es enmascarar detrás de ellas la realidad de muchas personas y sus problemas. Sus dificultades para poder desarrollar sus aspiraciones, tener un techo bajo el que vivir o para comer todos los días sin necesidad de la ayuda de una ONG. Buscamos soluciones a sus problemas en función del lenguaje que hemos construido, pero muchas veces sin preocuparnos de las personas y de su realidad concreta. Sin tener en cuenta qué pasa con cada una de esas personas.

También nuestra oración tiene a veces estos peligros. Podemos convertir nuestra oración en algo lleno de palabras ilusionantes como Reino de Dios, perdón o caridad y sin embargo olvidarnos de que esas palabras deben tener una concreción tangible en los que nos rodean. Para Jesús palabra y acción iban íntimamente unidas. Siempre rodeado de personas a las que perdonar, curar, hablar de Dios, dar una palabra de aliento. Su anuncio del Reino no eran palabras bonitas y vacías para alegrar el oído. Eran gestos concretos con los necesitados, los leprosos, los paralíticos, los marginados.

Quizá en estos días de carnaval puedas tomarte un tiempo para reflexionar si tu oración te ayuda a quitar las máscaras que te ocultan las personas o si por el contrario es una máscara más que pones ante la realidad. Puedes pedirle al Señor que te ayude a descubrir cómo se puede concretar tu fe y lo que sientes en tu oración. Y puedes empezar a preparte para vivir la Cuaresma, un tiempo de conversión interior para despojarte de todo aquello que te impide ver la realidad como realmente es. Desde este blog te intentaremos ayudar a ello con algunas oraciones y reflexiones que empezaremos el Miércoles de Ceniza.

Oración: Ante la enfermedad

El pasado 11 de febrero la Iglesia celebraba la Jornada Mundial del Enfermo, por eso en nuestra oración de esta semana queremos invitaros a acercarnos a esta realidad siempre difícil de la enfermedad. Una realidad que normalmente aparece de repente en nosotros o en personas a las que queremos. A veces en su forma más leve y otras de una manera más brusca, más dura. La enfermedad viene acompañada de incertidumbre, temor, dolor, limitaciones, nos recuerda nuestra fragilidad. En estos momentos hay muchas preguntas, muchas cuestas hacia arriba y las fuerzas flaquean. Surgen dudas en su transcurso. No sabemos muy bien como afrontarla. La enfermedad nos puede descolocar y nos resulta difícil ver las cosas con claridad.

Afrontar la enfermedad desde nuestra fe es un reto. Acogerla como parte de la vida. Saber acompañarla. Aprender a vivir con ella. Pidamos en esta oración de hoy por todos los enfermos que sienten su vida paralizada o limitada por la enfermedad. Y pidamos también por nosotros, para que todos sepamos encontrar a Dios acompañándonos en ella.




Descargar Oración: Ante la enfermedad

«AnteriorIndice Siguiente»

La mejor catedral


Hoy 11 de febrero, festividad de Nª Sª de Lourdes, quiero poner de relieve la importancia de madres y padres en la trasmisión de la fe a jóvenes y niños, al ejemplo de la Virgen María y san José. Y me venía a la memoria ese texto precioso de otro vallisoletano, José Luis Martín Descalzo cuando, próximo ya a su muerte, recordaba algunos retales de su infancia:


La visita a la catedral

Recuerdo que una mano me llevaba
y  que, en la mano, un corazón latía,
una savia caliente, que subía
por mis dedos y que me confortaba.

Recuerdo que mi madre la apretaba
como abrazando mi alma, que decía:
“Mira, ahí está Dios, Dios”, y que tenía
temblor su voz cuando lo mencionaba.

Y yo buscaba al Dios desconocido
en los altares, sobre la vidriera
en que jugaba el sol a ser fuego y cristal.

Y ella añadía: “No le busques fuera,
cierra los ojos, oye su latido.
Tú eres, hijo, la mejor catedral”.


Ojalá que nosotros estemos dando a nuestros hijos, alumnos y amigos experiencias de proximidad, familiaridad, encuentro y descubrimiento gozoso del Dios que les rodea por fuera y por dentro, como la luz en la vidriera.

Oración: El Señor es mi pastor

En la oración de hoy queremos dejarnos cuidar por el Buen Pastor. Ese que da la vida por sus ovejas y que las conoce una a una. Te invitamos a que en este tiempo de oración te sientas guiado y querido por ese Buen Pastor que te conoce por tu nombre. Que puedas encontrar en Él descanso para tus preocupaciones, tu vida ajetreada o tus proyectos.
Y también que puedas ver en Él un ejemplo para tu vida. Una manera de acercarse al otro y de acogerle. De acompañarle y hacerte cercano a él.


Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, como no es pastor ni son suyas las ovejas, cuando ve venir al lobo, deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa; porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor; conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, igual que el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre y doy mi vida por las ovejas. (Juan 10, 11-15)





Descargar Oración: El Señor es mi pastor

«AnteriorIndice Siguiente»

Mensajes de Dios para ti

¿Tiene Dios un mensaje, una palabra para mí? Mucha gente cree que no; bien porque pensamos que no existe, o porque si existe "hace tiempo que no debo interesarle demasiado" (como me dijo un amigo hace poco...).
Pero no es así. Precisamente porque siempre "le interesamos", porque nos quiere, porque nos dio la vida que tenemos, e incluso dio Él la vida que tenía, sí que quiere constantemente tener una palabra de cariño y consuelo para con nosotros. Sólo hace falta que nosotros queramos sintonizar nuestra antena, ser receptivos a un modo de hablar que no es impositivo ni evidente: la oración de la vida.
Dios nos habla a través de acontecimientos, de personas y de la Biblia, pero de una forma que respeta absolutamente nuestra libertad; porque, si Dios tuviera un "consejito" para cada problema que tengamos, ¿en qué se convertiría? ¿en un mago, en un resuelve-todo milagroso? Y nosotros, ¿en qué nos convertiríamos? ¿en unas marionetas que no les queda otra que obedecer, incapaces de resolver nada por sí mismas? 
Y ¿qué sería la fe entonces? "La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos" decía Miguel de Unamuno, que vivió atormentado toda su vida porque no veía casi nada... pero al menos supo intuir que en esa lucha interior suya se cocía algo importante.
Hoy os traigo un vídeo con "mensajes" de Dios para vosotros. Pero no son "consejillos" fáciles como sacados de un libro de auto-ayuda, sino que son la recopilación de alguien que ha sabido relacionar la Biblia, los acontecimientos de su vida y su respuesta ante esos acontecimientos de la vida, todo ello gracias a la fe; una fe que nace, se nutre y se vuelca en la vida.

Exámenes y más exámenes

Para los estudiantes universitarios los meses de enero y febrero son tiempo de estudio intensivo, horas y más horas ante los apuntes, nervios, largas noches de estudio... Y al final enfrentarse cara a cara ante las preguntas o problemas propuestos por el profesor de turno. A veces incomprensibles y que parece nada tienen que ver con lo que has estudiado Otras que parecen preparadas para que el estudiante se luzca y pueda contar todo lo que ha aprendido. Y en cualquiera de los casos sin saber si lo aprendido durará mucho o poco tiempo en tu cabeza.

Pero exámenes padecemos muchos a lo largo de la vida, no sólo los universitarios. Desde niños en el colegio, en el instituto, en las oposiciones, el First, el examen de conducir... En el mundo laboral también nos pondrán notas en función de nuestros resultados, objetivos cumplidos, índices de calidad... Nos examinarán de arriba a abajo cuando hagamos una entrevista laboral. Y hay quien encima se dedica a la enseñanza y le toca la difícil papeleta de evaluar lo que sus alumnos han aprendido, y también dedica largas horas a poner exámenes y corregirlos.

En la vida espiritual y sobre todo en la espiritualidad ignaciana, también estamos muy acostumbrados a hacer examen del día o de la oración. Pero por suerte, cuando entiendes lo que esto significa, empiezas a cogerle cariño a la palabra examen. Por primera vez en tu vida estás ansioso por hacerlo. Porque el examen ignaciano es tiempo de encuentro con Dios. Aquí nos olvidamos de ponernos notas, de juzgarnos o de compararnos con otros. Sólo buscamos encontrar el paso de Dios por mi vida o por mi oración. Y rara es la vez que no lo encontramos. Cuando uno lo practica asíduamente aprende a encontrar la huella que Dios va dejando en su vida, en su corazón y en el mundo que le rodea. El examen es el momento de acercarse a Dios con un "gracias" en la boca: por lo mucho recibido, por lo que mi vida tiene de don y de presencia de Dios. También habrá hueco lógicamente para descubrir lo que podría cambiar para que la presencia de Dios fuera mayor o para que mi relación con El no fuera a trompicones. Pero aquí no hay examinador y examinado. Sólo Dios y yo buscándonos el uno al otro. Queriendo encontrar cada uno lo mejor del otro. El fin no es el examen, sólo un medio para seguir aprendiendo mientras caminamos.

Hoy os invitamos a que introduzcáis siempre un pequeño examen al final de vuestra oración. El resultado no será una nota, sino un paso más para crecer en vuestra vida de oración. Así al final de la oración puedes siempre preguntarte: ¿Cómo ha ido este tiempo de oración? ¿Me ayudó el sitio que elegí a estar centrado? ¿Cumplí el tiempo que me había propuesto? ¿Me resultó fácil o difícil? ¿Qué sentimientos han surgido en la oración en los que creo haber descubierto una palabra de Dios? ¿Han dominado los sentimientos de alegría o de sequedad? ¿Ha habido algo que me haya atraído especialmente durante la oración?

Al final de la oración puedes escribir unas pocas líneas hablando de todo esto. Y de vez en cuando releerlas, contrastarlas con tu comunidad, con algún religioso o acompañante que te ayude en tu vida de oración... Y así te aseguro que irás descubriendo cómo es el paso de Dios por tu oración y por tu vida. Por dónde te va llevando y lo que quiere de ti. Casi sin quererlo irás aprendiendo a mejorar tu oración y a vivir más intensamente el encuentro con Dios en el día a día.